INCENDIOS PONEN A PRUEBA A QUITO
El fuego volvió a marcar la agenda de Quito. El incendio forestal del cerro Casitagua, en el norte de la capital, continúa activo este viernes 18 de septiembre, después de una extensa jornada de combate por tierra y aire. Según información oficial, más de 100 hectáreas de vegetación ya han sido afectadas en este sector, mientras los equipos buscan contener dos líneas activas del incendio: una cerca de la cima y otra hacia Catzuquí de Velasco.
La emergencia del Casitagua se produce en medio de una jornada especialmente crítica para la ciudad. El Municipio reportó nueve incendios forestales durante el 17 de septiembre, en sectores como Villaflora, Mercado Mayorista, Tolontag, Chiriboga, Alangasí, La Bota, El Quinche, La Vicentina y Jatubamba. Para atenderlos se movilizaron aproximadamente 220 bomberos en operaciones, 60 personas para gestión de crisis y 70 vehículos.
Otros reportes periodísticos contabilizaron hasta 15 emergencias relacionadas con incendios durante la jornada, reflejando la intensidad de un día en el que las columnas de humo fueron visibles desde numerosos sectores de Quito. Los incendios de mayor magnitud se concentraron principalmente en Casitagua y La Vicentina.
UNA OPERACIÓN POR TIERRA Y AIRE
Solo en Casitagua se han desplegado bomberos, Policía Nacional y apoyo aéreo de las Fuerzas Armadas. Durante las labores del jueves se utilizaron cuatro aeronaves y se realizaron 89 descargas de agua para impedir que el fuego se acerque a zonas habitadas. Este viernes continúan aproximadamente 90 bomberos y más de 20 vehículos trabajando en el sector.
Las condiciones climáticas complican las operaciones. El viento, las altas temperaturas y la vegetación seca permiten que las llamas cambien rápidamente de dirección y que pequeños focos puedan convertirse en emergencias de gran magnitud. Bomberos insiste en que la dirección y velocidad del viento son determinantes para definir cómo combatir estos eventos.
CERCA DE 1.200 HECTÁREAS AFECTADAS ESTE VERANO
El Casitagua es parte de un problema mucho más amplio. Datos municipales citados este 18 de septiembre indican que alrededor de 1.200 hectáreas de vegetación han sido consumidas por incendios durante la actual temporada seca en Quito.
Además, el Municipio ha presentado siete denuncias ante las autoridades vinculadas con incendios forestales. Las quemas a cielo abierto están prohibidas y las sanciones administrativas pueden alcanzar aproximadamente USD 36.000, además de posibles consecuencias penales dependiendo del caso.
EL HUMO TAMBIÉN AFECTA A LA CIUDAD
El impacto no termina cuando se apagan las llamas. La Secretaría de Ambiente mantiene bajo vigilancia preventiva a más de 2,3 millones de habitantes de 1.138 barrios, mientras otras 161.494 personas de 23 barrios han sido identificadas como potencialmente expuestas al humo. Cuatro sectores, con 12.697 habitantes, tienen atención prioritaria.
Aunque el monitoreo municipal reportó una calidad del aire general “aceptable” durante la mañana del viernes, las autoridades recomiendan reducir la actividad física al aire libre cuando exista humo, utilizar mascarilla, hidratarse y extremar cuidados con niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.
Los efectos en la salud ya son visibles: 117 personas fueron atendidas tras los incendios de La Vicentina y La Bota, entre niños, adultos, adultos mayores y personas con discapacidad. En Casitagua también permanecen desplegados tres equipos médicos municipales.
PERSONAS, ANIMALES Y ECOSISTEMAS
La emergencia también alcanza a los animales. Equipos municipales trabajan en las zonas afectadas para atender animales de compañía y fauna silvestre. Solo hasta la noche del 17 de septiembre, la Unidad de Bienestar Animal había realizado 13 atenciones en Casitagua, incluido el rescate de un cachorro y la valoración de animales de granja.
PREVENIR TAMBIÉN ES PARTE DE LA EMERGENCIA
Las autoridades reiteran una advertencia sencilla: no realizar quemas, no arrojar colillas, fósforos, vidrios o materiales que puedan iniciar fuego y reportar inmediatamente cualquier columna de humo o actividad sospechosa al 9-1-1.
Los incendios de esta semana dejan una señal clara: con temperaturas altas, viento y vegetación seca, una pequeña chispa puede convertirse en una emergencia que movilice a cientos de personas y afecte miles de hectáreas, barrios, animales y la calidad del aire de toda una ciudad.